La Corrosión y su Impacto en la Vida Diaria

La corrosión metálica incluye la oxidación o la exposición al oxígeno en el ambiente y los procesos electroquímicos, lo que significa que el metal forma células de corrosión en su superficie que aceleran enormemente la transformación del metal al estado mineral e involucran tanto reacciones químicas como el flujo de electrones, en pocas palabras la corrosión es la forma gradual de la destrucción y desintegración de los materiales.
La corrosión puede afectar al material no solo de forma externa sino también deteriorarla internamente y puede ser tan grave como una enfermedad silenciosa, de modo que cuando nos damos cuenta ya es muy tarde y no hay más nada por hacer para salvar la estructura afectada. Muchas son las condiciones que la propician, tales como, condiciones de la superficie, la temperatura, ambientes contaminados, efectos biológicos y el paso del tiempo a la exposición de los anteriores, entre las más comunes.
Los efectos de la corrosión en nuestra vida diaria son varios y muchas veces los pasamos desapercibidos, sin embargo, pueden llegar a afectarnos de forma directa.
En el hogar, por ejemplo, puertas, tuberías y construcciones son dañadas por la corrosión, lo que afecta de forma estética, económica y sobre todo propicia accidentes que pueden tener consecuencias graves.
En nuestro trayecto diario por las vías públicas, la corrosión de un puente de paso vehicular dañado, el colapso de torres y postes, edificios en mal estado, estacionamientos y pasarelas con estructuras metálicas a punto de caer, vallas perimetrales (pasamanos), juegos infantiles, en fin, cualquier estructura de metal con corrosión que encontremos a nuestro paso puede representar un peligro para nuestras vidas, y causar desde una herida leve hasta la muerte.
En plantas industriales la corrosión puede afectar seriamente los costos de los productos así mismo puede causar fallas en los equipos, contaminar el producto, liberar tóxicos, colapsar construcciones, provocar contaminación ambiental por fuga de productos químicos en equipos corroídos, agotar recursos naturales, entre otros, impactando de forma negativa y directa a toda una sociedad.
Además de las mencionadas con anterioridad existen otras consecuencias que nos afectan de forma indirecta; por supuesto este no es un problema nuevo, pero debido a la industrialización masiva y al desarrollo de más máquinas y estructuras que contienen hierro o acero, la corrosión es hoy más visible.

Uno de los métodos de mayor aplicación para proteger los metales contra la corrosión es el galvanizado en caliente, compuesto de zinc, el cual es adherido metalúrgicamente al acero con la opción de aplicarle un recubrimiento de pintura electroestática que no solo brinde un beneficio estético sino también contribuya a minimizar el impacto de los contaminantes sobre el metal brindado así un revestimiento anticorrosivo avanzado y eficiente en términos de costo.

 

 Idania de la Cruz / Gerente Mercadeo Grupo ITM – Guatemala